Como hemos visto en varios de los lugares que hemos visitado, los niños de la calle rescatados consumen, principalmente, hidratos de carbono y grasas. Si esta es la situación en hogares y comedores, es terrible imaginar cuál es la que se da en las calles. El consumo de proteínas, vitaminas y minerales es mucho menor o casi nulo. Esto puede repercutir gravemente en la salud, conllevando a enfermedades carenciales. Estas son trastornos producidos por la ausencia de sustancias específicas esenciales como las vitaminas, los minerales o los aminoácidos. La falta de vitaminas provoca enfermedades como el escorbuto, el cretinismo y el raquitismo. Algunas formas de anemia se producen por la falta de hierro en la dieta. En la dieta humana existen al menos diez aminoácidos, diez vitaminas y diez minerales que son nutrientes esenciales, cuya ausencia da lugar a una enfermedad carencial concreta.
Para la prevención y/o recuperación de estas enfermedades, es necesaria una dieta con las cantidades adecuadas de proteínas, vitaminas y minerales.
En vista de que los niños de la calle no incluyen en su dieta diaria a las vitaminas, los minerales y los aminoácidos, pueden llegar a sufrir de las siguientes enfermedades carenciales:
Enfermedades por falta de hierro: la anemia es una enfermedad sanguínea caracterizada por la disminución anormal en el número de glóbulos rojos o en su contenido de hemoglobina. La hemoglobina es un componente importante, ya que fija el oxígeno para ser intercambiado en los pulmones por el anhídrido carbónico. La anemia también puede ser producida por falta de ácido fólico o vitamina B12 (cobalamina).
Enfermedades por falta de yodo (sal): El cretinismo surge de una deficiencia de la glándula tiroidea, que es la que regula las hormonas tiroideas. Una persona afectada por cretinismo sufre graves retardos físicos y mentales. Otros síntomas pueden incluir pronunciación defectuosa, un abdomen protuberante y piel cerosa.
Además, pueden tener avitaminosis, definida como la deficiencia en la cantidad de vitaminas que el organismo requiere normalmente. Entre las enfermedades carenciales por avitaminosis, según el tipo de vitamina específica, se destacan las siguientes:
Enfermedades por falta de Vitamina A (pimientos, zanahorias, tomates, espinacas, lechuga, etc.):
- Xeroftalmia: enfermedad caracterizada por la desecación y resquebrajamiento de la conjuntiva ocular.
- Hemeralopía: disminución considerable de la visión cuando hay poca luz o cuando anochece.
- Menor crecimiento.
- Sensibilidad a las infecciones.
Enfermedades por falta de Vitamina E (vegetales de hoja verde, aceites vegetales y semillas de cereales como el trigo): Distrofias musculares y degeneraciones nerviosas. Puede generar desórdenes en la reproducción en el futuro.
Enfermedades por falta de Vitamina K (espinacas, coles, lechuga, tomate, pescados, etc.): Disminución de la formación de protrombina, una proteína esencial para la coagulación de la sangre.
Enfermedades por falta de Vitamina D (rayos ultravioletas, salmón, sardinas, hígado, leche, huevos, etc.): Produce raquitismo en los niños, una enfermedad que consiste en la calcificación insuficiente del esqueleto y dientes por una escasa absorción intestinal de calcio y fósforo. Produce deformaciones en los huesos, osteoporosis y caries dentales graves.
Enfermedades por falta de Vitamina C (ácido ascórbico) (cítricos, hortalizas, leche): el escorbuto, enfermedad producida por la deficiencia de esta vitamina, es una enfermedad caracterizada por la hinchazón en las encías, hemorragias y caída de los dientes, así como alteraciones óseas y sensibilidad a las infecciones. En estados avanzados de la enfermedad, las hemorragias se extienden a otros órganos y puede ocasionar la muerte. Además, la Vitamina C es esencial para las defensas y su carencia puede aumentar el riesgo de contraer enfermedades infectocontagiosas, como la gripe.
Enfermedades por falta de Vitamina B (B1, B2, B6, B12) (hígado, vegetales, levaduras): detención del crecimiento, trastornos nerviosos, anemia.